Si el ejercicio duele… algo anda mal
Publicado por BlogBTS 20 Agosto 2007 en General, Noticias. ENTRA EN NUESTROS FOROS Y COMENTA ESTA NOTICIA
Seguramente habrás escuchado que mientras estás haciendo ejercicio tienes que sentir dolor para que realmente surta efecto.
“No pain no gain”, ha sido parte de la cultura del ejercicio por muchos años. Sin embargo, es una gran equivocación pensar que el ejercicio deberá ejecutarse hasta que realmente “te duela”, o hasta que te sientas verdaderamente exhausto.
Aun cuando las personas están casi decididas a comenzar un programa de ejercicios, inclusive las que ya han comenzado, un gran por ciento de ellas se retira porque no puede soportar el malestar que les ocasiona. Tal vez empezarán a sentir un malestar o dolor en los hombros, el cuello y las rodillas, que son las tres áreas más vulnerables que se afectan al comenzar un programa de ejercicios.
No importa si eres un neófito o un atleta, lo importante es que reconozcas las señales que el cuerpo te envía y, al igual que a un carro cuando se le encienden las luces de alerta en el panel de instrumentos, también tu cuerpo encenderá sus “bombillas de alerta”. Lo que sucede es que en ocasiones no les prestamos atención, y seguimos como si nada ocurriera.
El primer día que comiences a ejercitarte sentirás una gran euforia y ésta te conducirá a hacer más de lo debido. Para aquellas personas que llevan mucho tiempo ejercitándose, inclusive los niños y los atletas, les sugiero que nunca lleguen al punto de un dolor extremo. Escuchen siempre las señales de su cuerpo.
Para los niños que están comenzando sus sesiones escolares y hace varios meses que no se ejercitan, les sugiero que vayan con calma. El niño, al igual que el adulto, sentirá malestar cuando comienza a ejercitarse, y no lograremos que ame el ejercicio si éste les causa malestar o dolor.
Mientras te ejercitas, especialmente durante los ejercicios de resistencia (con pesas), si quieres lograr resistencia o fuerza muscular, deberás aplicar más tensión que lo normal y, a la misma vez, deberás sentir un mayor esfuerzo en el músculo. En ese momento empezarás a sentir como una especie de quemazón en el área. Esta sensación, a pesar de que es molesta momentáneamente, ocurre porque hemos llevado al músculo a un punto de fatiga, pero esa quemazón deberá desaparecer tan pronto pares el ejercicio.
Hay algunas áreas que son más susceptibles que otras; me refiero a la articulación de los hombros y de la rodilla. Los tendones que conectan el hueso al músculo en el área del hombro y en el área de la rodilla pueden irritarse si les aplicas demasiado esfuerzo muy pronto y sin estar debidamente acondicionados.
Esta irritación puede causarte una inflamación del tendón, que se caracteriza por un dolor bastante molesto. El descanso es imperativo, y si el dolor continúa, es necesario que visites a tu médico.
Siempre comienza tus ejercicios con un buen calentamiento. Evita estirarte hasta que tu cuerpo no esté caliente. Un calentamiento puede ser unas tiradas de bola, una pequeña caminata, con movimientos rotativos y suaves de los hombros, piernas y tobillos.
Pasadas con la bola medicinal y squats
Con un compañero haz pasadas con la bola y al recibirla ejecuta un squat. Puedes comenzar picando la bola en el piso y luego lanzas la bola por el aire.
Flexión de hombros en el rolo de espuma de goma
Magnífico ejercicio para mejorar la tonificación y flexibilidad de los hombros y fortalecer los músculos del tronco. Movimiento: De rodillas en el rolo y las manos en el piso, extiende las rodillas en el rolo hacia atrás hasta que tu cuerpo pueda quedar paralelo al piso.
Estiramiento de los músculos aductores y la espalda
Con un compañero siéntate en el piso con las piernas abiertas y los pies pegados al compañero. Utiliza una bola que la pasarás de un lado al otro sin tirarla.
Fuente: endi.com
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